José Luis Contreras: Testigo privilegiado de la r-evolución del vino

  • José Luis Contreras Navarro, Valencia 1962. Correcto
  • Economista y Profesor titular de Economía Aplicada en la Universitat de València. Correcto
  • Socio fundador de Verema.com Correcto

VO: Bueno, lo primero un brindis ¿no? … Y ya al lío. Tu decisión de estudiar Ciencias Económicas ¿Fue vocacional o estuvo motivada por razones prácticas? Pues no sabría decirte pero vocacional desde luego no. Cuando tienes 18 años es difícil saber lo que realmente quieres salvo que desde pequeño tengas una vocación muy concreta que yo siempre vinculo  más a la medicina o a profesiones muy, muy específicas.

A mí me gustaba estudiar y se me daban muy bien los números pero al mismo tiempo me gustaba también todo el área de Humanidades. La carrera que me parecía que combinaba una ciencia social pero que venía complementada con una buena herramienta de matemáticas era Economía, así que fue un poco por descarte pero vocacional para nada.JOSE_LUIS_CONTRERAS_VEREMA2_400x400

VO: Entonces hablamos de una elección meditada no de un acto impulsivo. No, meditada, meditada, meditada, pero tampoco con mucho tiempo porque yo acabé el COU y tenía que pensar en qué matricularme, así que no te creas que lo tenía decidido con mucha anticipación, fue algo relativamente rápido

VO: Te voy a decir unas cuantas palabras y me dices si tú crees que te definen o no: 

  • Apasionado:               Sí, mucho
  • Perfeccionista:            En exceso
  • Generoso:                   Bueno, no creo que sea la persona adecuada para decirlo
  • Analítico:                    Sí, muy analítico
  • Hedonista:                  Por supuesto
  • Disciplinado:               Si, bastante

Me ha parecido muy curioso que no me hayas dicho a ninguna que no y mira que son diferentes. ¿Añadiríais alguna más? Pues no, creo que al final son adjetivos bastante generalistas y que me identifican bien, si tuviera que elegir uno de todos, uno por encima de todos, sería apasionado

VO: Curiosamente el primer adjetivo de la lista…

Los inicios

VO: Consigues entrar en la Facultad de Ciencias Económicas como profesor muy joven, en el año 1987. ¿La enseñanza ha sido siempre algo vocacional para ti? En los orígenes sinceramente no. De hecho cuando acabé la carrera tuve la oportunidad entre tres alternativas laborales diferentes, me fui a la “mili” con dos propuestas muy firmes. Yo tenía una plaza conseguida en unas oposiciones con el Banco de Bilbao, en aquella época Bilbao todavía, no era ni siquiera Banco Bilbao Vizcaya y también tenía otra plaza ganada en una consultora, en Arthur Andersen.

Durante la mili me llamó un profesor que me había dado clase en una asignatura durante la carrera, me comentó que durante mucho tiempo no habían sacado plazas, que en ese momento proponían un apertura para nuevos docentes y que él pensaba que me podía interesar. Lo estuve valorando y al final me decanté, aunque en aquel momento, desde el punto de vista de los ingresos suponía casi un 50% menos de lo que podría haber cobrado con las otras alternativas que tenía.

No fue algo vocacional desde el principio pero sí que es cierto que a medida de que he ido avanzando en la docencia para mí hoy es algo fundamental, es una de las cosas que más utilidad social me generan, el poder contar mis experiencias a través de un formato más científico e intentar que la gente joven, digamos que “amueblen” un poco mejor la cabeza.

Y entonces llega el vino

VO: Tú formabas parte de un grupo de estudiantes y posteriormente profesores de Ciencias Económicas que compartíais una pasión: el vino. ¿Cómo, por qué y en qué momento decidís fundar el grupo de cata Peña La Verema? Realmente cuando se crea la Peña La Verema en 1990 ya llevaba trabajando como profesor en la facultad dos años. Dio la casualidad de que se juntó un grupo de personas relativamente jóvenes, recién incorporadas a la docencia y precisamente porque eres joven te apetece hacer muchas cosas. Surgió de una forma no voy a decir aleatoria pero sí un tanto casual, que una de las personas que estaban en ese colectivo -que sí que era una persona que consumía vino habitualmente y su familia tenía una bodega privada interesante- nos propuso montar una especie de peña gastronómica donde el vino tuviera un especial interés porque lo que sí que teníamos claro es que al mundo del vino le rodeaba un patrón cultural y hedonista que seguramente no se daba en otros sectores productivos.

El objetivo era salir y divertirnos porque éramos jóvenes, y entorno a una buena mesa parecía que era un buen origen para que luego la noche se alargara, porque no nos quedábamos únicamente en la cena y en probar unos vinos sino que después venía toda la parte de los destilados hasta las tantas de la mañana.

VO: ¿Entonces en aquél momento no eras un consumidor habitual de vino? No, de hecho si te soy sincero yo soy de origen muy humilde. Mi padre consumía vino en casa pero el vino que él tomaba cuando yo era pequeño, a mí sólo de olerlo me generaba un poco de aprensión porque era un producto de granel y poco trabajado.

Yo realmente me empecé a aficionar al vino precisamente en el momento de montar la peña, ya tenía 24-25 años y lo que sí que es cierto es que cuando empecé a probar determinado tipo de vinos no me costó mucho aficionarme, no tenía nada que ver con el concepto que yo tenía de vino por lo que se consumía en mi casa, claro.

VO: Eso enlaza con mis siguientes preguntas que son cómo veíais vosotros el vino en aquella época y qué significaba para vosotros. Para mí y creo que para todos era una especie de herramienta de disfrute pero sobre todo era la excusa para juntarnos un grupo de gente joven, comer, probar cosas que para nosotros eran bastante desconocidas en aquél momento y luego darle continuidad a la noche hasta donde tocara.

Al principio como te digo era una herramienta pero a medida que he ido avanzando y profundizando se ha ido convirtiendo en un fin en sí mismo, yo ya no concibo un viaje sin que haya una bodega cerca que se pueda visitar, no concibo comer o cenar fuera de casa si no es con un buen vino. Es un fin en sí mismo.

VO: ¿Cómo organizabais las catas? Porque en aquella época no contabais con el volumen de información disponible en estos momentos ¡Pues imagínate! Primero el número de referencias era muy reducido. Lo que sí que es verdad es que desde el primer momento siempre nos planteamos esto como un juego que nos hiciera atractivo el disfrute del vino, por eso siempre y desde el primer momento instauramos que las catas serían siempre catas “a ciegas” Se iba rotando entre los participantes en el grupo la organización de cada cata: elegía cuatro vinos, los llevaba siempre tapados y jugábamos a hacer una cata “doble ciega” donde en un primer momento sólo se entraban en juego los componentes “organolépticos”. Posteriormente se empezó a dar pistas sobre ubicación, variedades, etc., para ver si después éramos capaces de encajar los vinos en sus descripciones.

La información en aquella época era prácticamente inexistente. Estamos hablando de 1990, Internet no existía como tal y lo único que tenías era documentación en papel. Nosotros utilizábamos mucho el Libro de Buen Vivir de Racionero y la Guía Peñín, la única referencia de aquel momento en el mercado. Por otro lado, muchas de las catas que hacíamos con frecuencia tenían lugar en nuestros propios domicilios, así que las copas que utilizábamos eran las de las vajillas que tenían nuestras madres en el aparador. La mayoría eran de cristal tallado así que cuando leíamos la descripción: “…rojo picota con matices violáceos…” tú cogías la copa ¡y aquello parecía un arco iris! Era divertidísimo, lo pasábamos genial. Pero claramente nuestro progreso ha sido claramente autodidacta, testeando producto.

4ª cata peña Verema mayo 1990
Cuarta cata de la Peña La Verema. Mayo 1990

El vino de entonces y el vino de ahora

VO: Cuando vosotros empezábais a catar sólo había dos o a lo sumo tres denominaciones de origen que gozaban de prestigio. El panorama ha cambiado radicalmente desde entonces ¿cuál crees que son los factores determinantes que han originado estos cambios? Tú has dicho tres pero realmente yo diría una, porque aparte de Rioja encontrabas muy pocas cosas, bueno de Penedès había algo, pero mayoritariamente la oferta estaba centrada en Rioja y además en Rioja con marcas muy específicas, sobre todo lo que son grandes bodegas.

La verdad es que el mundo del vino ha tenido una evolución casi revolucionaria. Todo lo que han sido los avances tecnológicos de los años 80, la incorporación del control de frío en las fermentaciones, creo que ha sido lo que ha marcado un antes y un después en el vino español. Desde entonces hasta hoy el crecimiento ha sido espectacular en cantidad y en calidad, no en cantidad en cuanto a volumen sino en cuanto a referencias.

Y la aparición lógicamente de productores ya muy diferentes a lo que era el productor habitual de aquella época, que era lo que llamábamos “industria del vino”. Esa diferencia entre la gente que estaba en el campo practicando la viticultura y la gente que estaba en bodega que eran una industria en definitiva. Hoy en día está todo mucho más vinculado.

El Vino, comunicación e Internet

VO: ¿Cómo surge la idea de fundar una página web? ¿Se origina dentro del grupo de cata o su embrión nace de manera independiente? Nace desde el mismo grupo de cata. Nosotros siempre entendimos desde el primer momento que lo que hacíamos nos gustaba comunicarlo y recuerdo que en los orígenes nosotros contábamos con un espacio en la página web de la universidad. Cada profesor tenía uno en el servidor de la universidad al que podíamos ir subiendo una serie de artículos, nosotros lo que hacíamos era crónicas de cata. Evidentemente era un formato estático, un Word, y lo lanzábamos allí para que cualquier que lo quisiera leer pudiera hacerlo, pero claro, hablamos de un modelo de comunicación completamente uni-direccional, como si estuvieras leyendo un periódico sólo que en este caso a través de un ordenador, no había capacidad de comunicación ni de reacción.

Fue ya a finales de los 90 cuando nosotros nos embarcamos en un proyecto de
investigación mucho más relacionado con la economía digital, centrado en ver como Internet podía avanzar en lo que los economistas siempre decimos que es fundamental en una economía de mercado: la información. A menudo pensamos que la información es gratuita y no, para nada, la información es probablemente lo más costoso que puedes adquirir para que luego poder tomar una buena decisión de compra.

Ya entonces pensábamos que lo ideal sería que el canal de información fuera bi-direccional, es decir, que las personas que estaban leyendo lo que tenían en la pantalla también pudieran opinar y crear una discusión en torno a un tema. Verema fue la traslación a un proyecto práctico de lo que eran nuestros planteamientos teóricos y puestos a elegir un caso concreto para crear un proyecto de esas características, qué mejor que hacerlo en torno a un sector que nos estaba apasionando desde el punto de vista hedonista como era el vino.

VO: Y dónde no había nada porque en aquella época el mundo del vino era casi un desierto digitalmente… Nosotros coincidimos prácticamente en el tiempo con la aparición de elmundovino, y con un portal que en aquel momento arrancó muy, muy fuerte, que se llamaba elvino.com.

Crecimos en un contexto muy complicado porque fue el momento en que estalló la burbuja de las punto.com, y muchas inversiones que se habían generado en esta burbuja se hundieron. Pero antes de que esto ocurriera, por ejemplo elvino.com que era el proyecto que parecía que tenía más posibilidades y que incluía formato de comunidad virtual, lo compró Telefónica a las tres personas que lo habían creado. Posteriormente y lamentablemente, Telefónica lo dejó morir, con lo cual, de los que iniciamos el proyecto con este formato sólo quedamos elmundovino y Verema. Luego han ido surgiendo muchas cosas, y sobre todo el modelo de comunicación más orientado al perfil más personalizado, como puede ser el caso de los blogs o las redes sociales, eso ha sido una verdadera explosión.

VO: En eso nos centraremos un poquito más adelante en la entrevista. 

Yo te quería hablar desde mi perspectiva de forera y articulista de Verema desde hace ya casi diez años. Lo que más he valorado ha sido que nos proporcionasteis un punto de encuentro donde aficionados noveles -porque yo cuando me metí en Verema la primera vez no tenía ni la menor idea de vino, excepto que era algo me llamaba la atención poderosamente- podían aprender de los usuarios veteranos, donde los elaboradores podían conocer los gustos de los consumidores, en definitiva, nos proporcionasteis una herramienta de comunicación potente, y versátil ¿Era ésta vuestra intención o todo se fue sucediendo de una manera espontánea? Evidentemente ésa era la intención. Desde el primer momento nosotros teníamos claro que este proyecto, al ampararse en un formato de comunidad virtual tenía que crear esa comunidad y la comunidad sólo se crea si realmente hay una interacción en la que todos damos y recibimos algo. Sí que es cierto que en el origen de Verema nosotros creamos un colectivo de personas que en cuanto a comunicación luego muchísimos de ellas han acabado dedicándose profesionalmente al mundo del vino, pero que en aquel momento eran simplemente aficionados con un gran conocimiento del sector y lo que les proporcionabamos era una herramienta que hasta ese momento no existía y que les daba la oportunidad de conectarse con otras personas de intereses similares.

Pero claro, no todo el mundo nace con un conocimiento máximo sobre todo y en este caso también teníamos claro que a las personas que no conocían el mundo del vino pero que les podía interesar, teníamos que ir dándoles entrada. En aquel momento hay que reconocer que hubo gente que sabían mucho que fueron muy generosos a la hora de compartir experiencias con los que sabían menos y no se cansaban de responder a preguntas que a lo  mejor para ellos eran especialmente sencillas. Ése siempre ha sido nuestro objetivo, crear una comunidad no cerrada, donde la gente va entrando y saliendo, pero donde la gente que entrara sobre todo, dado que iban a tener diferentes niveles de conocimiento, encontrara un espacio donde no se sintiera desplazada simplemente porque había personas que sabían más. Por eso hemos creado muchos formatos y no sólo online, también el formato offline con los eventos, catas, etc., para que la gente pudiera ir avanzando en su formación sin necesidad de sentirse desplazado.

VO: Sí, porque vuestros eventos aunque están dirigidos a un público profesional, nunca habéis perdido de vista al consumidor final. Nosotros siempre hemos tenido claro que quien acaba comprando el vino es el consumidor final. Yo recuerdo que los primeros eventos que organizábamos, cuando hablábamos con las bodegas y les contábamos un poco cuál era nuestro perfil y a qué público íbamos dirigidos, esas bodegas discrepaban diciendo que a ellos les interesaban sólo profesionales del canal HORECA, prensa especializada, etc. Poco a poco yo creo que las bodegas han sido siendo conscientes de que testear de primera mano la opinión de un consumidor mínimamente conocedor del sector es para ellos es muy valioso. No es que no sea importante el hecho de que en una feria yo pueda vender una serie de cajas de vino, que también, sino que el hecho de que ese contacto directo con quien te lo está comprando en definitiva, te permite tomar decisiones estratégicas que seguramente si no lo hicieras te estarías aislando un  poco del mercado. Las bodegas con las que trabajamos habitualmente están cada vez más satisfechas con este modelo mixto porque nosotros a nuestros eventos llevamos por supuesto a profesionales pero también a ese público objetivo final que es el usuario de Verema que además suele ser personas que conocen bien el vino, que lo quieren, que son apasionados.


VO: Aunque con la respuesta anterior ya me has contestado un poco a la siguiente pregunta que iba hacerte, no obstante no sé si quieres profundizar algo más en cómo acogieron las bodegas el nacimiento de Verema.com. 
Al principio costó bastante. Yo recuerdo mi primera experiencia en Alimentaria el año 2000 o 2001, en aquella época prácticamente no existían ni los portátiles. Yo iba con unas hojas impresas con el formato de comunicación de Verema e iba pasando por los stands y claro, no te conocían absolutamente de nada porque no teníamos ninguna relación previa con el sector. Intentabas pasar a preguntar si te podían dedicar dos minutos para explicarles un poco el modelo de comunicación y en el 95% de los casos obtenías respuestas diciendo algo así como que qué les estábamos contando, no entendían nada.

Sin embargo sí que hubo un colectivo de bodegas pequeñito que desde el primer momento cogieron el testigo, como  Luis Cañas, Dominio de Tares, Marqués de Velilla… pero sobre todo porque las personas que estaban en la parte comercial y de comunicación se estaban anticipando seguramente a lo que sabían que iba a ocurrir en un futuro. Y con estas bodegas tuvimos una muy buena entrada y eso también nos dio pie a que poco a poco, muchas veces también por el fenómeno boca-oído entre el propio sector, nuestra propuesta de comunicación se fuera transmitiendo entre las bodegas.

VO: Porque antes de la llegada de Verema.com ¿cómo se realizaba la comunicación del vino? Bueno pues básicamente a través de los mecanismos convencionales que todos conocemos: prensa escrita y guías. En España había toda una propuesta de comunicación histórica que lamentablemente en muchos caso ya ha ido desapareciendo que son la revistas de papel, prácticamente ya no queda ninguna y las que quedan lo pasan mal porque sin ingresos comerciales de publicidad es muy difícil mantener un medio de comunicación, no somos ONGs y cada vez la gente lee menos papel. Entonces, en aquel momento la única forma era ésa. Hoy yo creo que esas herramientas tienen un peso relativo muy pequeño comparado con otras herramientas más vinculadas sobre todo a los medios online.JL Interview - 1 (1).jpg

VO: Hay un hecho y es la presencia de las redes sociales. Vosotros en vuestro momento supusisteis la vanguardia, pero la vanguardia ahora está, pienso yo, a lo mejor me equivoco, en otro sitio  ¿En qué medida os está afectando el desarrollo imparable de las redes sociales? ¿Son una amenaza o una oportunidad para Verema.com? Nosotros nacimos con un formato de comunidad virtual y evidentemente eso significa que las personas que quieran comunicarse dentro de la comunidad siempre van a tener esas opciones pero sí que es cierto que las redes sociales han entrado y además han entrado para quedarse. Lógicamente eso consume una cantidad de tiempo del usuario de Internet cada vez más importante. Nosotros al principio tuvimos nuestras dudas de cómo integrar todo el fenómeno de las redes sociales dentro del portal pero hoy por hoy yo creo que lo tenemos bastante claro. Cualquier empresa que se comunique en Verema tiene la opción de dentro del espacio que va a contratar en Verema poder incorporar todos sus accesos a redes sociales, es más, tenemos una visualización en directo de qué es lo que se está diciendo en las principales redes dentro de la propia página de Verema que las empresas han contratado.

Pero desde mi punto de vista, al final las redes sociales tienen algo muy positivo que ya lo he dicho pero también tienen algo muy negativo, y es el hecho de que puede haber un exceso de ruido en torno a los diferentes temas. Nuestro objetivo hoy por hoy es de que, en un contexto de Internet que cada vez genera más cantidad de información y más dispersa, actuar por así decir como de “ciber-mediario”, porque al final, las cosas más importantes que se puedan estar comentando por diferentes vías, acaben, digamos, resumiéndose o concentrándose en pequeñas dosis a través de esa figura del “ciber-mediario” que podría ser el caso de Verema.

VO: Quizás quitar un poquito de paja… Eso es. Y luego yo creo que en un contexto donde la gente opina prácticamente de todo pero opina, no voy a decir que sin criterio, pero sí sin argumentos, nosotros en Verema siempre lo hemos trabajado intentando que los contenidos  sean contenidos de calidad. Me explico: si alguien valora un vino o valora una experiencia en un restaurante, en Verema no nos vamos a conformar -como sí ocurre con otras herramientas- con  que la gente le dé una nota numérica y un comentario de “me ha gustado” o “no me ha gustado” sin más, la gente en Verema va a pedir que expliques por qué te ha gustado o no te ha gustado. La crítica al final hay que entenderla siempre desde un punto de vista constructivo y una crítica puede ser buena o puede ser mala pero en ambos casos se necesitaría una justificación porque si no es así, se puede dar pie a que haya empresas que se dediquen exclusivamente y profesionalmente, a introducir valoraciones a través de la creación de diferentes “nicks” alterando por tanto lo que es la realidad, el que más dinero tiene para poder comprar opiniones resultará beneficiado. Cuando ya tienes que introducir un comentario largo y mínimamente razonado lógicamente eso implica un consumo de tiempo que ya te aleja de la economía de mercado. Nosotros tenemos la gran ventaja de que los usuarios de Verema dedican muchísimo tiempo a  contar sus experiencias y no esperan nada a cambio, no se les está remunerando por ello, salvo el hecho de sentirse partícipes de esta comunidad, encontrar a personas con intereses afines e incluso, quién sabe, quedar para tomarse unos vinos juntos. Yo creo que dentro de este mundo cada vez más complejo, la información cualificada, aquella que verdaderamente tiene ese valor añadido, se va a imponer sobre el resto.

VO: ¿Entonces crees que la democratización del acceso al mundo del vino que podrían suponer las redes sociales en cierto modo no es tan real? Lo digo por el hecho que tú comentas de la facilidad con la que se pueden manipular estas redes sociales… A ver, la palabra democracia hay que entenderla en sus justos términos. Cuando hablamos de toma de decisiones colectivas, la democracia es el sistema que se ha planteado digamos que menos malo, es decir, frente a otras opciones como “hacer las cosas porque yo te digo que las tienes que hacer” mejor que tú puedas elegir por qué lo haces, pero la democracia no es perfecta. El hecho de que todo el mundo tengamos el mismo derecho de poder decidir algo no significa que todo el mundo lo hagamos con el mismo criterio. Al final las sociedades se desarrollan y evolucionan gracias a que hay personas más cualificadas que otras y a esas personas de alguna manera se les tiene que prestar una especial atención.

No estoy diciendo con esto que la democracia debería ser una “democracia cualificada” en el sentido de restarle derechos a gente que a lo mejor tiene menos conocimientos pero a los que tienen más conocimientos  hay reconocérselo de alguna forma, por eso he dicho que en este caso, dentro de lo que es la democratización de las opiniones que generan las redes sociales, creo que es bueno que al mismo tiempo que eso ocurra, haya medios donde lo que se prive por encima de todo sea que quien opina lo haga de forma más razonada y más cualificada, insisto, sin restarle importancia al hecho de que todo el mundo puede tener derecho a opinar.

Cambios en el sector del vino

VO: Vamos a apartarnos un poco de todo el tema digital y profundicemos más en el tema “vino”. Vosotros y el sector del vino habéis cambiado mucho en estos dieciocho años porque no debemos olvidar que estáis a punto de cumplir vuestra mayoría de edad, si no lo habéis hecho ya. Tú has sido protagonista y al mismo tiempo testigo privilegiado de muchos de esos cambios. La modernización del sector ha sido uno de ellos, me has hablado de ello. El viticultor y el bodeguero han podido acceder a avances tecnológicos muy importantes que han supuesto una especie de sacudida en este mundo. Mencionabas antes las técnicas de control de la temperatura en las fermentaciones, poder hacer unos vinos más salubres sin necesidad de inversiones voluminosas… Pero nosotros nos encontramos con que hace unas décadas el viticultor se dedicaba a la viña y a vender uva, el bodeguero compraba la uva y hacía el vino, luego venía un señor que era el intermediario que se dedicaba a distribuir el producto. Ahora estas labores, no sé si por el uso de la tecnología o por otras razones, no están tan claramente separadas, la tendencia generalizada que al menos yo observo desde hace tiempo es a que las tres áreas se unan, es decir, que el mismo que hace el vino sea el mismo que cuida la viña y además lo vende.

VO: ¿Cuáles crees que son las razones que han motivado esta evolución? Cuando antes estaba todo tan estratificado y parecía que iba bien. Bueno, iba bien hasta que realmente te pones a comerciar. Pensemos que España hasta el año 1986 no entra en la Comunidad Europea y España era un mercado relativamente cautivo para las bodegas nacionales porque veníamos de una herencia franquista, ésa era la realidad, el mercado era un mercado nacional para las empresas nacionales. Cuando tú te vas al exterior y tienes que empezar a competir con otras empresas y ves los parámetros de calidad que se están dando en otras zonas, aquí o te pones las pilas o sencillamente falleces.

Yo creo que la competencia ha provocado por encima de todo que el vino haya tenido que mejorar sensiblemente sus patrones de calidad, de ahí que si el vino empieza en la uva, lo razonable es que estas industrias que antes simplemente se limitaban a comprar la uva a los viticultores y donde básicamente se pagaba por kilogrado y poco más, no han tenido más remedio que empezar vincular ese trabajo al trabajo en la viña y eso implica que, lógicamente, se marquen ya diferentes parámetros en cuanto al pago de la materia prima en función de si el viticultor cumple a su vez con una serie de directrices que emanan de la bodega. Esto en cuanto a las grandes bodegas que históricamente no han dispuesto de viña propia y básicamente han comprado la uva a viticultores con los que tenían establecidos una serie de vínculos.

Pero a eso se suma la aparición de una enorme cantidad de viticultores que empiezan a plantearse la posibilidad de crear su propio vino y que empiezan ya a elaborar de forma independiente. La aparición de pequeñas y medianas bodegas que durante muchísimos años por no decir que casi de manera centenaria, han estado haciendo vino para su propio consumo ha sido tremenda en los últimos veinticinco-treinta años. Esa relación entre la materia prima, la elaboración y luego la venta cada vez es más estrecha.

Hoy sería difícil pensar que una bodega produce vino sin prestarle atención a la viña porque esa bodega seguramente ya habría desaparecido. Luego están los segmentos de mercado. En los segmentos más bajos a lo mejor puede todavía haber esta distancia entre la bodega y el viticultor, pero cuando hablamos ya de vinos de un cierto nivel de calidad y yo no pondría el precio muy bajo, a partir de unos 4 o 5€, la bodega tiene que estar muy, muy pendiente de la viticultura sobre todo si no tienen hectáreas propias, si las tienen, realmente con más motivo.

El enólogo está cada vez más tiempo en la viña y no tanto en la bodega, lo cual significa que el enólogo es quien va a determinar al final los modelos de viticultura que realmente le interesan para perfil del vino que quieren producir.

VO: Vosotros no eráis los únicos jóvenes  que os incorporábais al mundo del vino. Hubo muchos jóvenes que o bien por tradición familiar o bien porque les interesaba la tierra, empezaron a hacer vino en los años 80 y 90 y ahora mismo están instalados en una mediana edad muy confortable. Sin embargo y en paralelo con vuestra trayectoria, protagonizaron una revolución muy radical porque pusieron las maneras de elaborar patas arriba en comparación con las maneras de sus padres o simplemente “lo que se hacía antes”. En muchos casos se produjeron enfrentamientos padres-hijos. Me gustaría que si tú ahora recuerdas a alguno de ellos me hicieras un rápido perfilado de  algunos de estos actores principales. Acordarme me acuerdo de muchos y a lo mejor no todos han llegado adonde deberían haber llegado. Lo que sí estoy de acuerdo contigo es que en muchas ocasiones se produjeron situaciones de hijos de personas que han estado vinculadas a la parte de producción más que por la parte de la viticultura, daban el paso con una formación increíble y que además los llevaba también, con cierto nivel de rebeldía, a actuar de manera independiente.

Yo, los dos casos que me parecen más paradigmáticos son Álvaro Palacios y Telmo Rodríguez, gente que viene de familia dedicada históricamente a la producción pero que su formación y sus ideas los llevan a hacer cosas diferentes con unos proyectos que seguramente han sido revolucionarios en el mundo del vino en España.

Pero sí que es cierto que además de estos dos ejemplos, ha habido muchísimos casos, hablar de uno o de otro sería infravalorar a toda la gente que ha venido detrás. Si tú lo piensas bien, hoy en día, con edades entre los 35 y los 45 años, hay un montón de bodegas con personas al frente que han tirado mucho del carro de lo que ha sido la proyección del vino y no sólo en España, sino sobre todo fuera de España.

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Pero a mí me interesa también mucho más todo lo que está ocurriendo en relación con las personas que están entre los 25 y los 35 años, que han surgido en los últimos 10 años y que vienen empujando muy, muy fuerte. Tenemos el proyecto de Jorge Monzón de Dominio del Águila, él se forma en Francia, entra a trabajar con una beca en Vega Sicilia para intentar hacer ese famoso blanco que nunca salió al mercado, luego pasó por Arzuaga y al final se montó su proyecto individual que se ha ido por las nubes. Este perfil de gente que está entre los 25 y los 35, han provocado una gran revolución.

VO: Pero es que yo creo que hay algo crucial antes de centrarnos en los más jóvenes. Yo opino que fue muy importante que los que eran jóvenes hace 20 o 30 años se liaran la manta a la cabeza y salieran fuera cuando antes nadie salía fuera. Tú mismo hablabas de que crecieron dentro de una economía muy proteccionista y totalmente opaca a influencias externas, y de repente ¡se abren las fronteras! ¡se abren las puertas! Tienes razón pero también hay que considerar que la formación en España también ha cambiado mucho. Hasta hace muy poco el enólogo tenía que formarse en escuelas técnicas, en escuelas profesionales, Mariano García se formó en Requena, en una escuela profesional, lo que hoy llamamos formación profesional. En España la enología siempre ha sido una especie de rama dentro de (Ingenieros) Agrónomos. La enología como disciplina científica, como grado, no aparece hasta prácticamente nada, con lo cual, si en los años 90 querías formarte como enólogo (cuando hablamos de grado superior universitario) no tenías más remedio que irte a alguna universidad de fuera, sobre todo francesas.

Hoy en día la formación en España está mucho más reglada, en mi opinión no hace falta irse fuera para recibir una buena formación en enología pero esto seguramente hace 20 años sí que era necesario.

VO: Ahora quizás lo que puede resultar más útil sea hacer las prácticas en bodegas fuera de España más que formarse fuera de España ¿no crees? El viajar es fundamental, y yo diría que sobre todo cuando vas al Nuevo Mundo, porque si vas a Francia seguramente verás que comparten muchas técnicas con las aplicadas aquí, pero cuando como te decía, llegas al Nuevo Mundo, a Argentina, Chile o a Sudáfrica e incluso Australia te encuentras con modelos totalmente diferentes en cuanto a vinificación, variedades que no has trabajado nunca, etc. Evidentemente eso enriquece.

VO: Ahora sí que quiero volver a esta generación actual, esta generación tan divertida, tan imaginativa, que está ahora mismo luchando para hacerse un hueco. Yo lo que veo es que es una generación de mini viti-vinicultores, en realidad todo es en un tamaño mini, todo parece querer disminuir: pequeñas parcelas, pequeñas elaboraciones, pocas botellas. Y al mismo tiempo están sobreviviendo junto a la corriente más “mainstream” o comercial con gran implantación nacional que sin embargo, también están luchando por encontrar su sitio dentro de esta tendencia generalizada hacia lo “mini” que hay ahora mismo. Yo te quería preguntar que si desde tu perspectiva aventajada consideras que son corrientes opuestas y que nunca van a cruzar sus caminos o que por el contrario una puede desbancar a la otra ¿Cómo ves esa convivencia? Yo creo que son perfectamente complementarias. Al final tú piensa que estos proyectos “minimalistas” seguramente van buscando la excelencia en la calidad porque no siempre es fácil hacer grandes vinos a partir de producciones muy grandes y lógicamente eso va a ir siempre orientado a un segmento del mercado mucho más pequeño pero es que hay muchísima gente que quiere tomar vino y que además, no todo el mundo puede tomar vino a precios demasiado elevados con lo cual las producciones masivas van a tener que seguir existiendo. Yo de hecho creo que las producciones masivas han mejorado mucho también en calidad, y yo antes hablaba de cuando empecé a tomar vino y recordaba el vino de la garrafita que tomaba mi padre y yo creo que hoy en día cualquiera de estos vinos que se venden como Vinos de Mesa en los lineales no tienen absolutamente nada que ver con los se tomaban en aquella época, también ahí se ha mejorado mucho. Yo creo que al final hay muchos segmentos de mercado y que cada propuesta de oferta, desde la más minimalista a la más generalista tiene perfecta cabida, es más, yo creo que se retro-alimentan, y lo que es más importante, todo lo que pueden suponer los avances en investigación que aportan estas pequeñas bodegas haciendo técnicas y pruebas nuevas, provocan un efecto de traslación a las grandes y las grandes, todo lo que pueden estar avanzando desde un punto de vista mercadológico a la hora de reconocer los espacios donde vender los productos, también puede beneficiar a las pequeñas.

Yo creo que al final hay muchas más sinergias que competencias en este modelo donde se mezclan grandes y pequeñas bodegas.

VO: Entonces, y visto de una manera global ¿tú crees que el sector del vino está viviendo un buen momento? Yo creo que estamos en muy buen momento. El vino español en términos de calidad y precio yo diría que es, si no el mejor, de los mejores que hay en este momento en el mundo, sobre todo cuando hablamos de un vino de un cierto nivel de calidad. Lo que nos falta es ampliar mercados. Nosotros hemos tenido un déficit histórico de comercialización porque no hemos controlado adecuadamente los canales de distribución algo que franceses e italianos sí han sabido controlar desde el final de la II Guerra Mundial. Pero hemos avanzado una barbaridad en ese proceso. Yo creo que el camino es el correcto, las bodegas tienen que mirar cada vez más al exterior porque el mercado cada vez es más global y en España seguramente lo que nos falta incentivar un consumo más responsable de vino que incremente la cantidad de vino que tomamos los españoles que es ridícula si lo comparamos con cualquier otra bebida alcohólica.

VO: Y ya para terminar unas preguntas más personales. ¿Cómo ha cambiado tu manera personal de disfrutar el vino en estos 18 años? ¿Te siguen gustando los mismos vinos o han evolucionado tus gustos? Bueno, han evolucionado muchísimo. Yo recuerdo que al principio la mayoría de los vinos que tomaba eran vinos tintos con cierto nivel de crianza y además casi exclusivamente de Rioja. Hoy en día en mi vinoteca privada, de cada diez vinos que compro siete son blancos o espumosos. Esto no deja de ir relacionado con la capacidad de apreciar matices que para mí despliegan mucho más los vinos blancos que los vinos tintos. Luego los espumosos que aunque seguimos viviendo en una cultura en la que parece que el vino espumoso sólo se puede tomar para brindar después de comer, los espumosos de calidad son desde mi punto de vista, los vinos más versátiles para cualquier comida, son vinos hiper-gastronómicos.

Lo que tengo claro es una cosa, la vida es corta y prefiero beber menos pero de calidad que mucho y en cantidad.

VO: Y ya la última pregunta ¿Qué vino -que no hayas tomado todavía- te gustaría probar antes de morir? Bueno, pues si no lo he probado todavía seguramente todos (risas) No soy marquista. A mí me gusta probar las cosas y luego tomar mis decisiones, es cierto que las marcas y los referentes que puedes tener por diferentes vías te pueden condicionar a que elijas un producto u otro pero yo estoy abierto a cualquier experiencia. A mí me gusta probar y luego decidir si me gusta o no más allá de que lleve un nombre u otro ¿Qué me queda por probar? Todo lo que no he probado.

VO: Y como no puede ser de otra manera ¿acabamos con un brindis? ¡Por supuesto!

Brindis con José Luis Contreras

©Mara Funes Rivas. 2018

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